Burkina Faso: tierra del eterno terrorismo.


26 Abril 2021   Iovana Gonzáles

Opinión

Con los lamentables acontecimientos sucedidos en Burkina Faso por la muerte de los periodistas españoles David Beriáin y Roberto Fraile en el cumplimiento de su labor periodística en una de las regiones más peligrosas del mundo, queda al descubierto el interminable terrorismo, corrupción y tráfico que abundan en la región David y Roberto murieron en el cumplimiento de su deber periodístico al estar documentando los esfuerzos del gobierno de Burkina Faso para proteger las zonas naturales, frente a la caza furtiva que prevalece en la zona.

Tanto Beriáin como Fraile eran experimentados periodistas en la cobertura de zonas conflictivas y contaban con una larga trayectoria profesional a lo largo del mundo. Ellos estaban acostumbrados a lidiar con la muerte frente a la cámara, del sufrimiento que le produce un ser un humano a otro. y a través de las imágenes denunciar al mundo las atrocidades que se viven día a día en un país lejos de nuestra supuesta “civilización”.

Ellos fueron emboscados por el Frente de Apoyo para el Islam y musulmanes, pertenecientes a Al Qaeda y quienes ya se adjudican el ataque. A los periodistas los acompañaban militares, guardabosques y personal de una ONG que también fueron asesinados.

Burkina Faso, perteneciente al África Occidental enfrenta los peores momentos de su historia como país, sufre la tasa más alta de violencia en su continente enfrentando una crisis de inseguridad impulsada por el grupo terrorista Al Qaeda, atacando constantemente a la población civil, por lo que la situación tan grave ha obligado a la población a abandonar sus hogares y la situación ha empeorado para los burkineses debido al Covid-19.


Con estos acontecimientos los periodistas se ven completamente vulnerados en su ejercicio de expresar la libertad de comunicar los acontecimientos del mundo, ya que no solamente se viola el derecho a la vida misma del comunicador, sino también los derechos a la sociedad de ser informada para generar información y opinión pública, por lo tanto es una grave violación a derechos humanos universales por la autocensura que se genera en torno a la privación de la vida de quien comunica, generando impunidad y vulnerabilidad lo que hace más la labor del comunicador debido a que el Estado no da garantías de seguridad en el ejercicio de la información.


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Escrito por


Iovana Gonzáles Robles

Iovana Gonzáles Robles

Analista y Politóloga graduada en Facultad de Ciencias Políticas y Sociales - UNAM
Estudios superiores en Instituto de Investigaciones Sociales (UNAM)
Consultora en temas de política Internacional

RoblesIovana   iovana.comunicacionpolitica@outlook.com


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